Noctámbulo nº

jueves, 17 de mayo de 2012

Por ejemplo.


La inspiración es esa canción en un momento inadecuado. Una conversación con tu abuela sobre cómo afrontar un futuro incierto o cómo le gustaba el arroz con leche a tu abuelo. Es el olor a verano en las calles por la noche, amanecer a las dos de la tarde un miércoles o comerte las últimas natillas que quedan en la nevera.
Es el hecho de que tu hermana pequeña recurra a ti la primera para elegir una blusa para el día de su graduación y te arrastre de compras. Es un mensaje de alguien de quien te habías olvidado hace mucho tiempo y las ganas que surgen de volverle a ver. Un beso con un desconocido en un rincón oscuro de una discoteca y la llamada que rechazarás al día siguiente o un beso con un viejo conocido, en el bar de siempre, y la llamada que no ocurrirá aunque quisieras.

Me inspiran los jueves y los domingos, porque los aborrezco y los amo al mismo tiempo, como el chocolate, el sol, las risas, las discusiones sobre temas sin importancia, las despedidas, madrugar los sábados para ir a entrenar o mis propios padres.
Son mi musa las personas con el carácter y la decisión suficientes para cantarme las cuarenta si he hecho algo que no les ha gustado, o la cabezonería necesaria para tirarse una hora discutiendo conmigo sobre algo en lo que sé que tengo la razón. Aquellas personas a las que les partiría la cara de un puñetazo o los labios con un beso; las que hacen que le dé mil vueltas a todo y las que, por el contrario, me invitan a olvidar con un tequila. Son esas personas que me hacen pasar por el peor de los momentos, que me abandonan, me humillan, me traicionan o se vengan, pero sin las que no podría crecer como ser humano.

Inspiración es ese “te echo de menos, tía” de alguien a quien ves todos los fines de semana pero te gustaría tener las 24 horas del día, o esa impotencia que te provoca el saber que a alguien a quien solías tener las 24 horas del día, probablemente no le puedas volver a ver jamás.
Inspiración es una coreografía, un poema o una anécdota que te erizan la piel. Un periódico lleno de malas noticias o un 5 en la peor de las asignaturas. La rutina de un viernes aburrido, un sábado memorable y un domingo resacoso. Es una lágrima de felicidad provocada por quien solías llorar de tristeza o un tazón de Cola Cao en una noche de tos y fiebre.

Mi inspiración son muchas y pocas cosas, importantes e insignificantes a la vez. Puede llevarme a tomar la mejor de las decisiones o a cometer el peor de los errores. Puedo desearla en momentos en los que de verdad me hace falta pero aparecer cuando menos la necesito. Puede ayudarme a escribir textos que conmuevan, que avergüencen o que pasen totalmente desapercibidos.


La inspiración es mi droga preferida.