Noctámbulo nº

miércoles, 6 de junio de 2012

Semáforo abierto y yo...


Tengo un problema. Te sufro a cada instante y me gusta hacerlo.

Te odio. Te odio porque no sé cómo he podido permitirme seguir teniéndote en mi cabeza. Porque esta situación me hace sentir ridícula, a la deriva, pero la amo tanto… Amo estar confundida por tu culpa.

¿Qué estoy buscando? ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué es lo que siento?

Si encuentras las respuestas, dímelas, aclara este entuerto. Resuélvelo para que pueda dar el siguiente paso, otro más en este camino hace ya tiempo emprendido. Y si eso ocurre, dalo conmigo. Aunque haga como que no me importa, aunque te niegue, aunque te frene, aunque te destroce… Permanece, anda. Aunque signifique desorientarme, mantenerme en ascuas, presionarme, dejarme con las ganas. Hazlo. Porque no me ha gustado sufrir con nadie más que contigo, porque no me permito sufrir por nadie más que por ti y todavía me quedan por descubrir los motivos.


Porque esta es una puta contradicción, la más puta de todas. Y creo que ya puedo permitirme pagar la tarifa.