Noctámbulo nº

martes, 27 de marzo de 2012

Quiero...

Noches. Insomnes, envueltas en ganas. Ganas de todo, ganas de nada, ganas del mundo, ganas de ti.
Noches llenas de preocupaciones, de placeres, de errores, de birras y de acordes. De pieles erizadas, de besos robados, de paseos improvisados, de lágrimas derramadas, de intentos frustrados, de sonrisas que derritan glaciares. 
Noches jugando a ser enemigos, esclavos, delincuentes, amantes desconocidos y poetas de tres al cuarto. 
Noches fugaces, noches eternas. Noches salvajes, noches serenas. Noches que amanezcan, mañanas que anochezcan. 
Noches que se llenen de recuerdos del pasado, de miradas de reojo, de caricias que rocen el límite entre la razón y la locura, de risas que provoquen agujetas, de conversaciones interminables, de discusiones incomprensibles y de silencios incómodos. De orgullo, de prepotencia, de rabia, de impotencia, de celos, de egoísmo y de pasotismo. 
Noches que se disuelvan en el olvido o que nos marquen para siempre; que duelan hasta la médula o que nos eleven hasta la exosfera.
Noches buenas o malas, mejores o peores, llenas o vacías, completas o incompletas. 
Noches contigo, aunque esté sin ti.



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